Visita nuestro calendario taurino en este enlace  :https://andanadadel12.wixsite.com/toro-al-d-a

  • Guillermo Colmenarejo

Navalcarnero - 09/09/21 - Toros de Castillejo de Huebra para Morante, Luque y De Manuel

¡Aficionados, a defenderse!


Castillejo de Huebra / Morante de la Puebla, Daniel Luque, Francisco de Manuel.

6 toros de Castillejo de Huebra, flojos, mansos y descastados, mal presentados y afeitados; nobles en la muleta; 1º y 4º inválidos.


Morante de la Puebla: media desprendida y atravesada (oreja); bajonazo (oreja).

Daniel Luque: estocada baja y atravesada (dos orejas); estocada entera desprendida y descabello (saludos tras aviso).


Francisco de Manuel: estocada entera (oreja); dos pinchazos y estocada delantera (saludos tras aviso).


Plaza de toros Félix Colomo de Navalcarnero, 9 de septiembre. Lleno de “no hay billetes” sobre el aforo permitido.


Incidencias: al finalizar el paseillo se guardó un minuto de silencio y sonaron los acordes del himno nacional; Juan Carlos Rey y Fernando Sánchez saludaron tras parear al sexto.



Gran entrada registró el coso de Navalcarnero hasta llenar el aforo permitido gracias a los precios populares fijados por el Ayuntamiento, lo cual es de agradecer. Lo que no es de agradecer, y dichosa manía, moda, nueva normalidad o como se le quiera llamar, es como han convertido un momento tan bonito como es el paseíllo en un momento tedioso y vulgar, con minutos de silencio, himnos y demás parafernalia. Cada cosa cuando corresponda, y considero que el paseíllo no es el momento para esos aquelarres. Tras el pseudo-paseíllo dio comienzo la corrida.


Saltó a la arena del coso navalcarnareño el primero de la tarde, de escasa presencia, y ya desde los primeros compases de la lidia demostró su condición de inválido, perdiendo las manos varias veces de salida. Tras el picotazo protocolario se lo sacó el de la Puebla a los medios, ante lo cual siguió blandeando el burel. El presidente se empeñó en mantenerlo sobre el albero frente a las protestas de buena parte del respetable. La faena de muleta consistió en un trasteo insulso a media altura de medios muletazos, quedándose corto por ambos pitones el murube. Media estocada desprendida y atravesada bastó a Morante para pasaportarlo e incomprensiblemente se le concedió una oreja.


En el cuarto, otro inválido de manual y el de peor presentación de todo el encierro, se pudo ver la versión más bullanguera de José Antonio, al recibirlo de hinojos para darle dos lances de capa; a continuación le realizó un quite por chiculelinas. Tras un puyacito al relance, volvió a sorprender Morante a los allí congregados al tomar los palos, entre las protestas de algunos aficionados por la condición del astado y el júblio desenfrenado del público festivalero. Le clavó un cuarto par sin pedir permiso al usía, tal y como manda la norma, lo que en otros tiempos más serios para la tauromaquia le hubiera costado seguro una sanción.


Ya con la muleta se dedicó a recetarle derechazos citando con el pico y fuera de cacho al animalito moribundo que allí tenía, y tras un bajonazo echó otra oreja al esportón.

El segundo pareció ser de la misma condición que sus hermanos, enchando las manos por delante en los capotes de salida y perdiéndolas en ocasiones, evidenciando una manifiesta falta de fuerzas, mas luego sacó un fondo de nobleza y raza que le permitió mantenerse en pie.

Le ligó Luque, siempre al hilo, varias tandas en redondo abrochadas con el de pecho de gran eco en los tendidos en las que el toro demostró su nobleza y calidad, mas sin terminar de obligarle en ningún momento por la escasa fortaleza de su oponente (léase colaborador). De una estocada caída, tendida y atravesada lo entregó a las mulillas y cortó las dos orejas.


El quinto demostró nobleza y humillación en los capotes, pero, cómo no, tenía escasa fuerza y blandeaba mucho, rozando la invalidez. Le efectuó el de Gerena un toreo lineal y vaciando hacia afuera, templando las embestidas e intentando aliviarlas al mismo tiempo debido a la índole del animal. Éste demostró ser un manso que buscaba el abrigo de las tablas, ante lo que Luque optó por darse el arrimón. Tras una estocada entera desprendida y un golpe de verduguillo saludó una ovación.


Volvía Francisco de Manuel a acartelarse con su padrino tras doctorarse en la infame cuvillada corrida en Colmenar Viejo el pasado 30 de agosto, en la que dejó un buen sabor de boca. Su primero fue el mejor de toda la tarde; un toro con prontitud y movilidad, que embestía algo rebrincado, al que había que poderle por abajo. Le citó desde la distancia De Manuel, y consiguió robarle algún derechazo y natural estimables, si bien fue una faena intermitente. Cerró por bernardinas y tras un pinchazo y una estocada entera en buen sitio cortó un apéndice.


De distinta condición fue el sexto, el más manso de toda la tarde, que se rajó desde las primeras tandas buscando descaradamente las tablas. Anduvo bien con él el novel matador, intentado siempre llevarle tapado en la muleta para evitar la huida del astado. Los fallos con el acero le privaron de sumar un nuevo trofeo y acabó escuchando una ovación.

Sin duda, rubricó las buenas sensaciones que dejó en Colmenar y habrá que verle con el toro de trapío y casta si sigue por el buen camino.

Porque lo que saltó a la arena de Navalcarnero no fueron toros, si bien es cierto que eran animales sobre cuatro patas con cuernos, estaban descaradamente afeitados, inválidos hasta el extremo a los que no se picó, pues bien podrían haberse quedado los del castoreño en casa y la corrida habría transcurrido por los mismos derroteros.

Y así, entre himnos, minutos de silencio, vivas y desfile de inválidos afeitados transcurrió la tarde de ¿toros? en la plaza Félix Colomo de Navalcarnero.


¿Hasta cuando vamos a aguantar las tropelías de los taurinos?


¡Aficionados, a defenderse!


105 visualizaciones0 comentarios